¿Qué tiene que ver la Confianza con el Diseño de Empaques?

[vc_row][vc_column][vc_custom_heading font_container=»tag:div|font_size:9px|text_align:left|color:%23282828″ text=»Imagen principal: Boxed Water Is Better on Unsplash» google_fonts=»font_family:Bitter%3Aregular%2Citalic%2C700|font_style:400%20regular%3A400%3Anormal»][vc_empty_space][vc_column_text]

¿Por qué hablar de confianza?

Confianza es un término bastante común en nuestra vida diaria, tan cotidiano que pasa muy desapercibido frente a nosotros. Ignorar este concepto es pasar por alto la enorme importancia que este tiene para desarrollarnos positivamente con nuestro entorno y alcanzar nuestros objetivos en cualquier terreno.

La psicología la define como el grado de esperanza o fe que ponemos en nosotros mismos, en otras personas, cosas o circunstancias. Siendo esta la base fundamental para las relaciones interpersonales, desenvolvimiento en diversos escenarios y por supuesto en asegurar nuestra “supervivencia”.

El escenario comercial no es la excepción, pues sin confianza no habría transacción posible. Por ello, como consumidores, buena parte de los productos que compramos y los servicios que contratamos han pasado previamente por nuestros distintos filtros mentales.

Tener esto en mente nos resulta útil para determinar qué tan confiable es una oferta en función de lo que aportan a nuestra supervivencia y a la satisfacción de nuestras necesidades.[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=»1/3″][vc_single_image image=»20635″ img_size=»full» add_caption=»yes»][/vc_column][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]

Relación Confianza – Empaque

Hagamos el siguiente ejercicio. Nos encontramos frente a un anaquel donde debemos escoger entre dos productos de la misma categoría, pero de marcas distintas. Además, no contamos con ninguna información o experiencia previa con estos productos; sólo dependemos de nuestra propia percepción para palpar el empaque y decidir.

Buena parte de la información que recogeríamos en ese momento sería a través de la visión, la cual condicionaría fuertemente nuestra decisión de compra, ya que nuestro cerebro dedica casi el 50% de su capacidad a procesar este tipo de información.

A partir de esta información podemos inferir la calidad del producto sin tan siquiera haberlo probado, ya contrastaríamos la información recogida con nuestros propios juicios de valor[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Es en este punto donde se da un conflicto de intereses en tres partes de nuestro cerebro:

  1. El córtex, que es nuestra parte analítica y racional.
  2. El límbico, muy asociado a las emociones.
  3. El reptiliano que se asocia a todos nuestros impulsos e instinto de supervivencia.

Estos sostienen un debate para determinar quién aporta el motivo más relevante para seleccionar alguna de las alternativas.[/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text]

¿Cuál es la lección?

Considerar esto es de gran importancia para las marcas al momento de diseñar el empaque de sus productos, ya que, en atención a planes y objetivos concretos, se habrá de decidir a cuáles de estas vertientes se va a seducir; sabiendo que biológicamente en nuestro cerebro la emoción es más fuerte que la razón y el instinto es más poderoso que las otras dos al momento de tomar una acción.

Recuerda entonces que al momento diseñar o rediseñar el empaque de tus productos, la decisión de compra del consumidor se ve muy influida por su apariencia, por lo que debe ser concebida de forma que le inspire seguridad y la confianza.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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